Medardo González, el exsecretario general del FMLN, llamó «presos políticos» a los pandilleros detenidos gracias a las medidas especiales contenidas en el régimen de excepción, recientemente prorrogado por la Asamblea Legislativa.
Ya no sorprende a nadie que un dirigente del FMLN salga en defensa de criminales, lo que sí llama la atención es el descaro de decir que «hoy es precisamente un nuevo tipo de presos políticos, que son estas personas que han sido capturadas porque tienen un tatuaje o porque las hallaron en la entrada de su pasaje en la colonia», obviando lo que realmente sí conoce la comunidad: que se trata de personas que durante años han vivido de la extorsión, el tráfico de drogas y los robos, además de cometer asesinatos y violaciones.
No extraña para nada que el FMLN salga en defensa de pandilleros con grandes tatuajes de sus organizaciones criminales porque fueron estos grupos al margen de la ley los que pactaron votar por sus candidatos, los que eventualmente fueron elegidos presidentes, Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, ambos prófugos de la justicia y nacionalizados nicaragüenses gracias al pago de favores a Daniel Ortega.
La de González no es una postura individual, porque toda su bancada legislativa votó en contra de la ampliación del régimen de excepción. Es decir, como pocas veces se ve en la Asamblea Legislativa, los cuatro diputados efemelenistas (los despojos de un partido que gobernó y tuvo la fracción legislativa más numerosa) olvidaron sus diferencias internas para unirse y proteger a sus aliados.
Al igual que el FMLN, los diputados de ARENA no acompañaron con sus votos la continuación de las medidas con las que la PNC, la Fuerza Armada, la Fiscalía y los tribunales especializados están golpeando fuertemente a los pandilleros. Prefirieron ser leales a sus socios y siguen con su campaña para hacer creer que en El Salvador todos los ciudadanos viven en el terror de un Estado totalitario y que no pueden ni siquiera dar su opinión.
Y no hay nada más lejos de la realidad. El presidente Nayib Bukele ha subido en popularidad, de acuerdo con los datos de la última encuesta de Consulta Mitofsky, y sigue liderando el ranking de los mandatarios mejor evaluados del mundo. Esto es gracias a que los ciudadanos honrados reconocen el liderazgo del presidente Bukele, pero también porque los resultados del régimen de excepción están a la vista, con mayores niveles de seguridad, con una economía en crecimiento gracias al control de la pandemia y a las grandes inversiones en infraestructura tanto pública como privada.





