Los especialistas reconocen a la hipertensión arterial (HTA) como el gran enemigo silencioso, y esto se debe a que usualmente las personas que la padecen no presentan síntomas previos al diagnóstico.
El médico internista Edgardo Menéndez explicó a «Diario El Salvador» por qué esta enfermedad no se puede dejar de lado, e hizo un especial llamado a acudir regularmente a los controles médicos.
Se trata, dijo, de una enfermedad crónica degenerativa, es decir que si se llega a descuidar puede causar daños irreversibles en órganos vitales como el cerebro, el corazón y los riñones.
La hipertensión es una enfermedad multifactorial y hay dos tipos, sostuvo: La primera se llama hipertensión por causa médica y representa el 5 % de los casos. Normalmente se deriva de problemas de tiroides, riñones, corazón o de las glándulas suprarrenales.
«El hipertiroidismo, la insuficiencia renal crónica y el aumento de las hormonas en las glándulas suprarrenales dan hipertensión. El otro 95 % es causado por todo lo multifactorial. Cuando la presión fluctúa, la enfermedad ya se está desarrollando y lo que hay que hacer es evaluar los factores de riesgo como el peso, la edad, las dietas y más.
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A veces solo con regular la presión alta comienza a desaparecer y se logra tratar el padecimiento», detalló el doctor.
Con las condiciones de vida derivadas de la pandemia, Menéndez afirmó que «muchos centros asistenciales se limitaron a dar los medicamentos, generando un deterioro en la salud de los pacientes con hipertensión, tanto en edades jóvenes como en adultos mayores».
«Se ha visto incremento en enfermedades cardiovasculares en pacientes mayores. Descompensación de la misma enfermedad que lleva a problemas mayores en estos pacientitos [adultos mayores], como normalmente le dice la gente. Presentan dolor en el pecho, sensación de palpitaciones, cansancio al caminar, hinchazón en los miembros inferiores y estas son algunas de las causas que dan mayor molestia y dan un anuncio de la complicación que se viene», explicó el internista.

Edgardo Menéndez, médico Internista. Foto: DES/Guillermo Martínez
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en el mundo hay 1,130 millones de personas con hipertensión, la mayoría de ellas (cerca de dos tercios) vive en países de ingresos bajos y medios.
La OMS tiene como meta reducir la prevalencia de la hipertensión en un 25 % para 2025 (con respecto a los valores de referencia de 2010), ya que considera que es una de las causas principales de muerte prematura en el mundo.
CAUSAS Y TRATAMIENTOS
El doctor indicó que la hipertensión una vez es diagnosticada ya no hay vuelta atrás, pero aclaró que hay factores de riesgo en cada paciente que permiten determinar cada cuadro clínico.
«Tenemos factores como la edad y el género. Normalmente, los pacientes masculinos son los más propensos a la hipertensión en comparación con las mujeres hasta cierta edad. Después de que a las mujeres les da el cambio hormonal en el climaterio, se vuelven casi de igual riesgo que un paciente masculino».
Explicó que el consumo de tabaco, el sedentarismo, la obesidad, la mala alimentación, las dietas ricas en sodio, los carbohidratos y las grasas trans propician la enfermedad.

Tensiometro utilizado para medir la presión arterial y toma de presión en una paciente. Foto: DES/Guillermo Martínez
«En el país tenemos un alto índice de hipertensión. Aparte de eso está el antecedente familiar; si tenemos familiares hipertensos, es más probable que la desarrollemos», afirmó. La OMS también señaló: «Existen factores de riesgo no modificables, como los antecedentes familiares de hipertensión, la edad [más de 65 años] y la concurrencia de otras enfermedades, como diabetes o nefropatías».
Menéndez expuso que en los pacientes mayores ya diagnosticados lo principal es mantenerlos controlados. «Yo siempre les explico que es un trípode de tratamiento: una buena alimentación, actividad física y medicamento. A los pacientitos [adultos mayores] los mantenemos comiendo adecuadamente, con dietas bajas en sal, evitando la comida empaquetada, las sodas y el café. Regulando todo esto y agregando actividad física como caminatas, aeróbicos en piscinas cuando se puede o sentados media hora al día; o los que toleran hacer ejercicio, cinco veces por semana, todo contribuye», dijo el médico.

Foto: Freepik
Con dieta y ejercicios se cumple alrededor del 60 % del tratamiento, el resto lo aportan las medicinas.
«Siempre buscamos un equilibrio entre las tres partes para tener al paciente controlado», insistió Menéndez.
Para establecer el diagnóstico de hipertensión, la OMS recomienda tomar mediciones dos días distintos y en ambas lecturas la tensión sistólica ha de ser superior o igual a 140 mmHg; y la diastólica, superior o igual a 90 mmHg.
La presión meta es no tener la presión arriba de 140/90. «El ancianito, normalmente, es un paciente arriba de 65 años, y la presión tiende a ser un poquito más alta de lo normal, pero se puede considerar normal en ellos hasta 130/85», explicó el internista.







