Cuando concluyó la licenciatura, Félix ganó su acceso a la Universidad Complutense de Madrid, España, donde obtuvo el doctorado en derecho en 1979, y ese mismo año regresó a nuestro país para reincorporarse a la lucha política.
Luego del asesinato de su padre, obligado al exilio, el doctor Félix Ulloa regresó a sus estudios académicos, los cuales combinó con el trabajo en diversos organismos de representación internacional del FMLN alzado en armas, al tiempo que, bajo el pseudónimo de Pepe Funes, también realizó misiones logísticas clandestinas para la guerrilla.
Con eso y todo se las arregló, además, para realizar estudios de posgrado en el Institut International d’Administration Publique de París, Francia, y en el Hubert H. Humphrey School of Public Affairs, de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos. Y se especializó sobre todo en políticas públicas, sistemas políticos y sistemas electorales, preocupado principalmente por la democracia, el Estado de derecho y la justicia social.
Al concluir el conflicto armado en nuestro país, el doctor Félix Ulloa fue electo magistrado del Tribunal Supremo Electoral de El Salvador (TSE) y fue miembro de la Comisión de Paz que redactó el Código Electoral de la posguerra. Luego fue profesor de Ciencias Políticas y del doctorado en Ciencias Sociales en la UES y en la UCA; profesor invitado en Middlebury College, en Vermont, y conferencista invitado en diversas universidades de Estados Unidos, Canadá, México y otros países. Asimismo, fue contratado como consultor por la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización de Naciones Unidas (ONU) y otros importantes organismos como la Fundación Internacional para Sistemas Electorales y el Centro Carter de Observación Electoral.
De nuevo en nuestro país, el doctor Ulloa protagonizó de manera emblemática los esfuerzos por la modernización y democratización del sistema político y del sistema electoral salvadoreño. Fue así como, el 26 de julio de 2010, la Sala de lo Constitucional emitió a su favor una sentencia mediante la cual se devolvió a la ciudadanía la capacidad plena de elegir a sus representantes mediante el voto por rostro. Esa misma sentencia también amplió el concepto de representación popular, monopolizada hasta entonces por los partidos políticos en beneficio de sus cúpulas, habilitándose las candidaturas no partidarias en las elecciones legislativas. Fue a partir de ese logro que luego se emitieron decenas de resoluciones constitucionales que cambiaron sustancialmente, en sentido progresista, el sistema electoral y, en consecuencia, el sistema político.
A finales de 2014, Félix Ulloa acababa de regresar de una de sus misiones internacionales al servicio de la ONU y, por una coincidencia feliz, él y yo fuimos convocados a la entrevista política matutina del Canal 12. Ambos sentimos que habíamos hecho un buen análisis de la coyuntura y, al término de esta, nos quedamos conversando un rato largo. Fue ahí que le comenté que mi amigo el Delta y yo teníamos una oficina de análisis y comunicación política, y lo invité a participar en una de nuestras reuniones. Él acepto muy amablemente y, por fortuna, decidió integrase a nuestro equipo.
Pocas semanas después, Nayib Bukele, que aún era alcalde de Nuevo Cuscatlán, nos invitó a asesorarlo en la carrera que iniciaría hacia la alcaldía de la capital salvadoreña. En ese marco nuestro equipo hizo la producción y la conducción al aire de una serie de programas televisivos de debate político en el Canal 12. Y Nayib terminó ganando la alcaldía de San Salvador.
CUESTA ARRIBA
A pesar de que Nuevas Ideas había recogido en solo tres días 200,000 firmas de respaldo y que había cumplido punto por punto todos los requisitos y plazos legales para ser inscrito como partido político y postular a Nayib como su candidato, el TSE, controlado por el FMLN y ARENA, retorció las leyes para bloquear esa posibilidad.





